Audio Story in a gold frame: A small grey duckling hatching from an egg on sandy ground - Classic Andersen Fairy Tale
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El Patito Feo
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El Patito Feo

Los campos de trigo brillaban dorados bajo el sol, la avena se mecía como algas marinas y las cigüeñas, sobre sus largas patas rojas, caminaban con orgullo por los prados.

Cerca de la orilla de un lago fresco y profundo se encontraba una vieja granja, escondida detrás de bosques y rodeada de tranquilos canales.

Escondida bajo un manto de hojas gigantes de bardana, la mamá pata esperaba pacientemente sentada sobre su nido. Se sentía un poco aburrida de empollar los huevos que estaban tardando demasiado tiempo. «No viene nadie a visitarme», suspiró, «y los demás patos se han ido a chapotear al agua. ¡Llevo tanto tiempo sentada que se me han aplastado las plumas de la cola!».

Pero entonces… ¡crac! Un huevo se rompió. Luego otro. ¡Y otro más!
«¡Pío, pío!», piaban los patitos mientras salían a toda prisa, parpadeando para echarle un vistazo al verde mundo que los rodeaba.

«Cuac, cuac», dijo la mamá pata con orgullo. «Eso es, mis tesoros. ¡Estiren las alas y miren a su alrededor!».

Mother duck with four fluffy ducklings

Pero el huevo más grande aún no había eclosionado. «En serio», se quejó ella, «este es más lento que el caracol». Y volvió a posarse sobre el nido.

Justo en ese momento, se acercó una pata más vieja que pasaba a saludar. «¿Todavía sentada?», le preguntó la anciana.

«Déjame echarle un vistazo a ese huevo tan grande», le dijo acercándose con curiosidad. «En una ocasión también fui engañada con unos huevos de esos, ¡y no te imaginas el trabajo que me dio criar aquellos pavitos! Porque déjame advertirte que le tienen miedo al agua. No había forma de que se metieran».

La mamá pata frunció el ceño. «He esperado tanto tiempo. ¿Qué más da un poco más?».

Un extraño polluelo recién nacido

Por fin, el gran huevo se rompió. De él salió un patito grande y desaliñado. Era gris, torpe y no se parecía en nada a los demás.

Grey ugly duckling hatching from a large egg

La mamá pata exclamó: «Ay, Dios mío. Tú… no pareces muy pato, ¿verdad?».
Se encogió de hombros. «Bueno, ya veremos cómo se te da el agua. Esa es la prueba de fuego».

Al día siguiente, llevó a sus patitos al canal. «¡Cuac, cuac! ¡Todos dentro!».

ugly duckling and family go on river

Uno tras otro, los patitos se zambulleron y nadaron maravillosamente. Incluso el grande y desaliñado chapoteaba con facilidad. «Bueno, pues», dijo la mamá pata, «¡no son pavos! ¡Saben nadar!».

Los llevó a todos al corral para que conocieran a los demás animales.

Horse, pig and cow laughing in the sunshine

Pero los problemas no tardaron en llegar.

«¡Miren a ese!», gruñó el cerdo. «¡Qué miedo! ¿Qué hace aquí?».

Una vaca lo mordió.

«¡Es feo!», relinchó el caballo.

La mamá pata intentó defenderlo. «¡Nada de maravilla y tiene un corazón bondadoso!».
Pero ni siquiera ella pudo detener las burlas. El pobre patito se sentía cada vez más triste.

El viaje solitario

Cada día, la vida se hacía más difícil. Los hermanos y hermanas del patito se volvieron contra él. «¿Por qué no puedes parecer normal?», le reclamaban. Incluso su propia madre apartaba la mirada y murmuraba: «¿Por qué no ha podido ser como los demás?».

Los patos lo pellizcaban, las gallinas lo picoteaban, y una mañana la muchacha que les traía la comida a las aves le dio un puntapié.

Angry orange cat baring its teeth

Una mañana, el patito ya no pudo soportarlo más. Se deslizó por debajo de una cerca y echó a correr, atravesando campos, hasta que llegó a un pantano tranquilo, donde las ranas croaban entre los juncos.

Ugly duckling leaves home with backpack

Allí se encontró con una bandada de gansos salvajes.

«Tienes un aspecto muy extraño», le dijeron. “Pero eso no nos importa, siempre y cuando no se te ocurra casarte con una de nuestra familia».

Por primera vez, el patito sintió una pizca de paz. Pero duró poco.

El peligro en el pantano


De repente, ¡Bang!
Los gansos saltaron alarmados.

Hunters aiming rifles at flying wild geese

¡Bang! ¡Bang!

Tres gansos salvajes cayeron sin vida entre los juncos.

Eran cazadores.

El humo llenó el cielo. Los perros ladraban y chapoteaban entre los juncos. Un perro enorme se abalanzó sobre el patito, mostrando los dientes. El patito cerró los ojos. Pero el perro lo olfateó y luego se alejó corriendo.

«Gracias al cielo, soy tan feo que ni siquiera el perro me quiere atrapar», susurró el patito.

Cuando los disparos cesaron, volvió a escabullirse, entre el viento y la tormenta. Finalmente, frío y empapado, encontró una pequeña cabaña torcida que apenas se mantenía en pie, y se coló por una rendija de la puerta.

El gato, la gallina y el patito

La cabaña pertenecía a una anciana, que vivía con una gallina mandona y un gato orgulloso. «¡Oh!», dijo la mujer, entrecerrando los ojos. «¡Un patito! ¡Quizás me pongas huevos!».

El largo y frío invierno

Llegó el otoño. Las hojas caían como gotas de lluvia doradas y el aire se volvió cortante y frío.

El patito nadaba en estanques solitarios y dormía bajo arbustos sin hojas. Cuando los lagos comenzaron a congelarse, remaba en pequeños círculos solo para evitar que el agua se convirtiera en hielo. Hasta que al fin, demasiado débil para moverse, se quedó quieto y comenzó a congelarse rápidamente.

Al amanecer, un amable granjero lo vio congelado en el hielo. Con delicadeza, lo liberó y se lo llevó a su casa envuelto en su abrigo.

El calor de la casa devolvió poco a poco la vida al patito. Pero en cuanto abrió los ojos, los hijos del granjero entraron corriendo, gritando y riendo.

Aterrorizado, el patito batió las alas y se metió en la lechera, salpicando todo el cuarto. Trató de huir, cayó en el barril de harina y, aprovechando que la puerta estaba abierta, escapó hacia los arbustos, donde quedó tendido sobre la nieve recién caída, aturdido.

An old woman outside her farmhouse

El despertar de la primavera

El invierno fue cruel. El patito no tenía hogar, ni familia, ni idea de quién o qué era realmente. Pero con la llegada de la primavera, también llegó la esperanza.

Una mañana, mientras el sol calentaba los juncos, extendió sus alas. Para su sorpresa, las notó fuertes. Con un poderoso aleteo, ¡se elevó hacia el cielo!

The Ugly Duckling frozen in an icy pond

Voló sobre los árboles y los prados, con el corazón latiendo con fuerza. Debajo de él se extendía un hermoso jardín con un estanque brillante. Y en ese estanque se deslizaban tres hermosos pájaros blancos, elegantes, gráciles y deslumbrantes a la luz del sol.

Two children chasing and laughing

Eran cisnes.

El patito nunca había visto criaturas así. Eran perfectas. Y algo en lo más profundo de su ser lo atraía hacia ellas.

«Debo unirme a ellas», susurró. «Aunque no me quieran, tengo que intentarlo».

White swan looking at reflection in pond

La moraleja del patito feo

No juzguen a los demás por lo que ven en el exterior: las cosas más maravillosas tardan tiempo en crecer. La verdadera belleza vive dentro de nosotros, y no les corresponde a los demás juzgarla. Aunque el mundo aún no los comprenda, eso no significa que no se estén convirtiendo en algo extraordinario.